En una Navidad, yo era el mejor regalo por excelencia. Cuando salí de aquella caja de cartón, sabía que iba a tener una nueva vida. Todo el día lo pasamos juntos. Primero, me bañaron y luego jugamos toda la noche de aquel día tan especial. Luego nos fuimos a la cama. ¡Qué feliz sería en una familia tan buena y generosa! Los días pasaban y yo era el centro de atención. Les hacía mucha gracia cuando me perseguía la cola o rodaba por el suelo. Pero me chillaban y me sacaban fuera cuando me hacía pis en la moqueta. Hay días que pienso que como estará mi madre y mis hermanos, aunque de mi padre nada se. Pasaban los días, meses y años y cada vez más era dejado a un lado. La familia ya no me hacía caso. Pero tenía la esperanza de que todo fuese a cambiar. ¡Vaya sí cambio! Un día nos fuimos a un lugar desconocido. Estaba súper emocionado. Cuando llegamos me dejaron allí, y se fueron. Hoy aún sigo esperándolos felizmente.
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lunes, 18 de mayo de 2026
Leyenda #125: El no lo haría (Microrrelato año 2017)
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